Mostrando entradas con la etiqueta EEUU. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EEUU. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de octubre de 2011

El punk no permite arrugados


Bad religion – Estadio Malvinas argentinas – 8 de Octubre del 2011
30 años de carrera. Si, 30 años. Eso ya dice mucho de una banda como Bad Religion, más aún que estos casi cincuentones se sacaron de la galera algunos de los mejores discos no solo de la historia del punk, sino del rock en general.

Y hablamos más halla de demasiados artilugios pirotécnicos, de poses o de delirios estéticos, hablamos de 5 muchachos venidos de la tierra del hedonismo y los excesos, plantando una enorme grieta dentro del American way con sus himnos punzantes al eterno inconformismo. Hablamos de gente que desborda energía y pasión por lo que hace pese a las canas y al mundo de mierda que los rodea. Hablamos de uno de los cantantes más virtuosos, precisos y inteligentes de una generación (SI, hablo de Greg Graffin. Jamas leerán virtuosismo y peleles como Malmsteen, Satriani o otros egocéntricos del mundo instrumental sin sustancia de mi boca con aires elogiosos del vamos). Aquellos que la etiqueta de Hardcore y punk rock les queda grande. Eso y más es lo que plantaron y siguen plantando cada vez que pisan un escenario, y eso es lo que presencie este sábado 8 de octubre en el estadio Malvinas Argentinas.

Recuerdo cuando era más pendejo, ver el logo anticlerical, pensar que era la mejor cosa del mundo y ponerme a buscar a ver que tul y enamorarme de las melodías y la vehemencia con que se desplegaba la banda. Así me acerqué más al punk rock (aunque por idas y venidas empecé a escuchar en serio varios años después).

Tuve esa oportunidad de verlos en 2007 y me la perdí, aunque no me arrepiento según me contaron del acontecimiento (nada contra la banda claro).

Sin contar la no presencia de Gurewitz (uno de los principales compositores de la banda y dueño/fundador de Epitaph records, el sello que ayudó al punk rock a mutar a un genero mainstream, lejos de los aspectos positivos/negativos de esto), encontramos a una banda prendida fuego y sin bajar la intensidad por un segundo.

Aunque vinieron a presentar su genial "The dissent of man" (tal vez uno de sus mejores esfuerzos desde aquel "Process of belief de 2002), la banda puso principal enfasis en repasar la mayoría de su discografía (con la omisión de la etapa sin Gurewitz) y llamativamente, la presencia de 4 temas del destacable "The Empire Strikes First de 2004.

Sin importar estos detalles, la banda disparó a diestra y siniestra temazo tras temazo, demostrando porque siguen en esto durante tantos años. Las guitarras apabullaban entre los temas más melodiosos y los giros más al Hardcore. Wackerman dándole sin asco a su batería sin importar lo que dieran los acontecimientos, y Greg Graffin, si, el gran e inconfundible frontman arremetiendo su simpatía y carisma sin igual y dejando todo detrás del micrófono.

Así se sucedían grandes perlas de la ingeniería punk como The resist Stance (del nuevo disco), Social Suicide, 21st Century (Digital Boy). Wrong Way KIds, Sinister Rough (como empieza este tema, mamita querida), Atomic Garden, Recipe for hate (temazo), Do what you want, Generator, The defense (alta sorpreza), Let them eat war (rapeos incluidos) y el final con Sorrow, nadie niega que fue una de las fechas más emotivas de lo que va este 2011.

Esperemos que esto dure un poco más y se despidan con otra fecha tan emocionante como esta, demostrando que son la banda de punk rock más grande del mundo y de lo que queda de el, con sus crisis y corrupción, pero con la música como disparador del cambio.

Setlist


martes, 21 de junio de 2011

Este es el principio de un final abierto

Weakling – Dead as Dream (1998)

Luego de aquel estallido que se produjera en la fría escandinavia de noticias que funcionaban más para avivar cualquier pasquín amarillista o canal sensacionalista más que para aplaudir un fenómeno cultural, todo parecía indicar un estancamiento dentro del metal negro metal, sobre todo ante la proliferación de muchachos pintados de mapache, repitiendo todos los esquemas caricaturescos que le habían dado al Black metal la mala fama y los titulares de las revistas especializadas, antes que la trascendencia musical que habían logrado el Grindcore y el Death metal dentro del metal extremo

Bueno, sorprendentemente el legado de la movida noruega finalmente toco suelo americano (o Estado Estadounidense, admitamos la ridiculez del termino Americano para los Yanquis) y se volvió uno de los epicentros de la actualidad extrema en ese genero.

A pesar de su corta existencia, Weakling, fue un grupo que en solo 3 años marcó parte de los pasos a seguir para que el Black metal del nuevo milenio pudiera por fin sacar su mugrienta cabeza debajo del agua y devolverle los años de gloria.

En fin, en paralelo con la movida francesa (Deathspell Omega empezaba sus primeros pasos un poco después que los norteños), Weakling sacaba Dead as Dream, debut y único disco de estudio de los muchachos de Pensilvania. Al poco tiempo la banda se separaría y el disco se editaría 2 años después. Su nombre viene de un tema de Swans del disco Filth y esto nos da una pequeña premisa.

Para hablar de Dead As Dream, habría que hablar claro de Burzum, de Darkthrone y ¿Tangerine Dream?.

Aunque por aquel momento se podría decir que agrupaciones como In the woods o Emperor ,en cuanto a esa suerte de experimentación y progresividad dentro del black metal, Weakling se acercaba más a las texturas soñadoras que habían patentado los alemanes, sin perder la opresividad del metal negro, algo que los diferenciaba de las bandas antes mencionadas.

Hablamos de progresividad y en efecto, las 5 canciones que componen este disco (temas que van de los diez a los veinte minutos de duración), están compuestas por los elementos más característicos: La batería a toda velocidad acompañada de los furibundos Blast Beast (con algún que otro medio tiempo), la voz chillona e inentendible, el bajo enterrado, el feedback y hasta una calidad que sin llegar a el piso ultra raw (Transivanian Hunger, te llaman) rememora aquella frialdad que varios clásicos del genero nos regalaron durante principios y mediados de los 90s.

Pero también las atmósferas soñadoras en medio de el clima de violencia gracias al uso de teclados, riffs más melancólicos y momentos introspectivos y evocadores, sin perder aquel contraste primitivo y salvaje que tiene el disco, nos transportan a un universo donde evocamos más imágenes de un pasado gris y cautivador, más que de iglesias ardientes o del satanismo de plastilina.

Queda claro que posiblemente esta nueva generación de bandas de Black metal no estén al tanto del legado de Weakling, y que la influencia principal venga del lado de bandas ajenas al genero.

Aún así, el antecedente estará para que las nuevas generaciones sepan que Dead as Drean funcionó como el paso inicial para que el legado de Fenriz y allegados sea respetado hasta las últimas consecuencias. Y si no, vayan a pintarrajearse a alguna fiesta de 15, serán bienvenidos, mientras no quemen a los presentes


Video

viernes, 16 de abril de 2010

Peter Steele (1962-2010)






















Peter Steele (1962-2010) Vocalista y bajista de Type O negative, Carnivore entre otras cosas. Se me escapa un lagrimon




domingo, 17 de enero de 2010

La unica guerra esta en la mente





Dalton Trumbo - Johnny Got his gun (1972)



Casi apelando a términos Churchianos, nos encontramos ante una trágica cinta como no hubo otra. Por un lado esta interesante adaptación y casualmente también dirigida por Dalton Trumbo pareciera llevarnos a un camino casi irreal: Al del horror de la guerra dentro de la cabeza de uno de sus participes. Y tal vez nos quedemos cortos. Porque nuestro protagonista no lucha detrás de las trincheras, ni ve el horror ni matanzas, es un simple soldado velando por el típico discurso arquetípico de la sociedad Americana en plena Primer guerra mundial (y entiéndase que ya sabemos a que nos referimos lejos del elitismo que el termino pueda contener), que termina siendo victima y pierde casi todas sus capacidades motrices, estando postrado en una enfermería casi en estado vegetal. Aquí pensaríamos que aquella premisa bélica se esfuma en pos de generar un hilo conductor bastante interesante. El de un enfrentamiento subconsciente entre el soldado, sus recuerdos, fantasías (o sueños he de decir), y el para el casi imperceptible mundo exterior que lo ve como un cuerpo casi inerte. Dentro de esta premisa, nos encontramos ante un film por momentos denso, donde el personaje vive bajo sus limitaciones haciendo reflexiones a la par que desnuda la insignificancia y los males de la guerra. Y ni hablemos del contraste entre las imágenes en blanco y negro y a color donde nos generan un interesante clima en pos de diferenciar sueños de realidad, sumando el oscuro y casi pesimista final. Por supuesto, se plantean cuestiones que moralmente habrán sido chocantes para la época, no solo por la contemporaneidad con la guerra de Vietnam, el tema de la eutanasia y su visión bastante anti propagandística en contraste con filmes como lo fueron Patton de 1970. Sin embargo, tal vez eso es lo que hace a la película algo más interesante aún, porque mostró que el cine bélico estaba haciendo aguas y se podía ampliar el espectro a zonas mucho más dramáticas y cortantes, sabiendo lo que esto implicaba.
Dudo que Dalton lo haya conseguido (si la historia no miente, la verdad que casi nada), pero esta suerte de dura reflexión sobre el imaginario belicista de la sociedad estadounidense es suficientemente interesante como para gastar sus buenas horas tras la pantalla.
Y por su puesto por velar por un mundo más pacifico, aunque con tantas guerras, ese sueño sea casi efímero.


Trailer





Datos pelicula

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Sensiblemente machistas o machistamente sensibles




Snapcase - Progression Through Unlearning (1997)


La música siempre a lo largo de su historia a tomado muchas veces rumbos misteriosos, ya se por simple inercia o más bien por un sentido natural de evolucionar, o quebrar aquel molesto halo de repetición que no solo se ve en si mismo, sino también en lo que lo rodea. Esto tal vez se aplique a Snapcase y su segundo disco Progression Through Unlearning de 1997. En un entorno, donde el hardcore se estaba sujetando a la idea de un mensaje bastante machista y prepotente (a no decir superfluo), y que la formula básica era repetir todo lo que bandas como Madball, Cro Mags o Earth crisis proponían por esos días, pudo haber irritado a algunos que veían al genero como algo más que música con mensaje y sentido de comunidad, como en parte generaba la escena Hardcore punk en los 90s. Pero volviendo a los que nos ocupan, Snapcase decidieron ir en contra de la corriente, sacando a relucir un disco de canciones imaginativas, sin sacrificar energía. Para esto, se valió de la influencia de bandas que por principios de aquella lejana década veian que la música Hardcore punk podía ser compleja y por ende, romper ciertos parámetros. Hablamos de grupos como Fugazi del genial ex líder de Minor Threat, y porque no, de los efervescentes At The Drive In, la banda que conformaron los hoy bastante reconocidos miembros de aquel colectivo Progresivo-Punk-Afro-Sicodélico (si quieren un termino más aproximado) llamado Mars Volta.
Tomando esto como punto de partida, nos encontramos, que el comienzo con Caboose, nos arremete con ciertos modismos del genero, pero agreguémosle cierta sensibilidad melódica y una suerte de riffs semi disonantes que nos estampan contra la pared.
Por otro lado, la voz de Daryl Taberski se acopla al estilo impuesto en este disco, gracias a su contraste menos gritado y más melódico, sin acercarse a los modismos machistas de las bandas neoyorkinas.
Ya para temas como Harrisson Bergeron las guitarras expiden fuego y la batería juega con arreglos interesantes haciendo fuerzas de ese contraste entre riffs pesados y otros más disonantes, que no opacan aquel clima denso que proponen las canciones. Y ni hablar en temas como el genial Zombie Prescription, con ese comienzo con ese riff disonante cabecero que nos arremete a un comienzo bastante entrador. La agresión contenida de She Suffocates o Vent y aquel emocionante final con Breaking and reaching con esa electrizante descarga más a medio tiempo de esta suerte de Post hardcore que tanto nos enseñaron a los largo del disco.
No esta decir que gracias a este disco, Snapcase se volvió la banda más exitosa de su sello (victory Records) y logro salir de gira con bandas de la talla de Deftones. Lamentablemente, después de una serie de discos, la banda no pudo mantenerse mucho más y se separo finalmente en el 2005.
Progression Through Unlearning es un testimonio vivo que al Hardcore se le puede esperar una progresión. Por otro lado, y como siempre digo “a la música se la escucha por las orejas y no por los ojos”, caso que no hace excepción a este disco. Así que ya espero que entiendan que espero de ustedes.




Video




Info disco

domingo, 23 de agosto de 2009

La tragicomica afirmación




Morphine - Yes (1994)




Yes es un disco de canciones simples, pero efectivas. Canciones que son una oda a la lujuria y a épocas pasadas. Canciones que pudieron salir de la mano de uno que otro melancólico de turno, pero que se ahogan de un espíritu hereje y solemne. Canciones solitarias que se contagian de vez en cuando con cierta alegría más provista de una fiesta ska que de un bar de viejos verdes y otras (en mayor medida) de una que otra fiesta con un vaso de whisky en la mano al ritmo de Miles Davis convertido a músico de blues. Bueno, hay un poco de todo lo dicho anteriormente, pero más vale profundizar en la banda y su obra en si.
Yes es el tercer disco de Morphine, banda que supo construir con pocas vueltas su propio sonido, valiéndose de recursos tales como un bajo, un saxo barítono y una batería solamente (En sus discos posteriores al que nos compete utilizarían otros recursos desde ya), canciones redondas y heterogéneas, con una infinidad de sensaciones de por medio, y una amalgama entre el jazz, el blues y el rock claro. Pero para sorpresa de muchos, la banda da un paso adelante y suena original, al punto de dar vergüenza a más de uno por lo simple, pero efectiva de la propuesta. Mark Sandman, bajista y líder del proyecto, los llegaría a rotular como Low rock. Sin embargo, creo que en particular este disco el término no va del todo bien. En primer lugar, el disco aunque tiene una importante cuota de canciones de ese tipo, la banda mueve un poco más los tornillos y logra magia, especialmente en el tema que abre el disco, Honey White, con el saxo virtuoso de Dana Colley, logrando una melodía bien pegajosa y contagiosa que puede despistar a más de uno del rumbo del disco. Otros ejemplos serian Radar en mi opinión otro pico alto del disco y la mixtura entre locura rutera y scatting de Sharks. Pero Honey White se lleva la corona. ¿Y los otros temas? Bueno, la verdad que son bastante parejos. Whisper es un temazo, con un estribillo que no me lo puedo despegar, algo cargada de esa sana melancolía de siempre o super sex con la genialidad de dos saxos tocados a la vez. Gone For Good, seria la balada folk que cierra el disco. Tranquilamente Johny cash la pudo haber escrito, pero dejémoslo descansar en paz de una vez a un grande. Y Mark Sandman? Encaja a la perfección con su voz desganada y su excelente trabajo en el bajo. ¿Necesito hablar más de este disco? Ni las palabras ayudan. Escúchenlo y disfruten de una fiesta con whiscacho en mano. Si son agretas, ustedes se lo pierden.


Video




Datos disco

lunes, 10 de agosto de 2009

Voy camino a la Devo-lución







Devo - Q: Are we not men? A: We are Devo! (1978)


La bendita nueva ola (New Wave para los amigos) a esta altura fue uno de los ejemplos más penosos que dio la pasada década e los ochentas. Esta bien, hubo ejemplos excepcionales, como el caso de Talking Heads, pero eran los menos ante una movida musical que tomaba una preocupación en exceso por cuestiones estéticas, y traía consigo una música bastante accesible pero poco interesante para el deleite de los espectadores de la naciente MTV, llegando con suerte a tirar un hit para el deleite de sus espectadores.
Devo a su modo fue una de las fundadoras de esta suerte de movida, pero en algún punto suena a un agravio ponerlos al lado de grupos tan desechables como A Flock of Seagulls o Soft Cell. Lo suyo pasaba por llevar los estamentos estéticos a nuevos niveles de locura, y todo esto con un concepto que va desde el nombre (Devolution, un termino que ellos mismos patentaron y que habla de un retroceso socio cultural como producto de la sociedad industrial del momento) y un uniforme bastante particular. Una manifestación de principios.
Pero el debut de Devo es demasiado. Un grupo que tomaba el punk y la electrónica, y llevaba ese universo a dimensiones nunca antes vistas. Con la ayuda de un buen amigo de la avantgarde y la experimentación, Brian Eno, lograron uno de los debuts más sólidos del momento. Y si pensamos en aquel momento, nombres como Television, Joy División, Magazine, Cardiacs y otras luminarias lograban sacar al punk del eterno molde de los 3 acordes y la furia política, Devo llevo su imaginaria plástica a terrenos tan inaccesibles como fascinantes. Y cuidado, no digo que estos muchachos trajeran una propuesta complicada en lo musical, ya el comienzo con Uncontrollable Urge, nos enseñan un punk juguetón y jocoso que admite espacio para el gancho en base a esos incesantes yeah yeah yeahs que tiran de aquí para allá y algunos toques electrónicos. Pero como dije, el concepto lleva las cosas al borde la locura y en momentos la música es solo la banda de sonido para este carnaval de ironía y sinsentido de una sociedad aún más inentendible ¿Como puede entenderse el cover de los Rolling Stones, Satisfaction, transfigurada en una suerte de frío caminar sin esa lujuria y con ese feeling punk que ellos mismos supieron patentar?. Y ni hablar de las líricas, que llevan el humor al borde de lo inentendible, como lo muestran en la divertida y coreable Playing Hands, donde nos invitan a hacer movimientos de manos casi llevándonos al ridículo con una suerte de riff casi surfero que corona el tema. Space Junk te golpea de la mejor forma, con ese groove bien 80s, entre guitarras y sintetizadores atacando senilmente tu sistema nervioso. Pero ya la diversión se vuelve insoportable con la llegada de Mongoloid, un riff punky que se te pega como chicle y te voltea la cabeza. Jocko Homo se convierte en el tema raro del disco, una base electrónica antibolichera y el estribillo que pareciera que denuncian al mundo lo que hacen.
Y esa suerte de continuación electrónica que con el buen titulo de Too Much Paranoias, que crepita entre sonidos artificiales al borde de lo insoportable y la incesante voz de Gerald Casale (uno de los puntos más interesantes del disco, llevando su voz dentro de los limites de lo establecido con toda la gracia).
Pero si querían fuerza y violencia, denle la bienvenida a Gut Feeling, un crecendo que estalla en la segunda parte de la canción a la histérica y casi hardcore Slap your Mammy.
Come Back Jones aminora la marcha sin bajar linea, lejos de anticiparnos a la excitante Sloppy (I saw my baby getting), con un estribillo donde parecen jugar con el oyente en base a samples para dar espacio para volver a la marcha.
El final es con esa suerte de folk electro demencial llamado Shrivel-up que en cierta modo, es un excelente final para un disco lleno de sorpresas y humor.
Sorprende que con solo 35 minutos, Devo haya traído semejante disco y nos hada mover la patita incontrolablemente, sorprende más que hasta el día de hoy hayan sido tan injustamente subestimados teniendo tamaña obra. Por todo esto y más, yo te diría que busques urgente los 3 primeros discos de estos cabeza de cono. Material como este merece una oportunidad.


Video




Datos disco

sábado, 1 de agosto de 2009

Manual para el joven sicopata de hoy




Macabre - Sinister Slaughter (1993)




El death metal fue como el gran suceso del underground pesado. Le dio una nueva capa de renovación/extremidad que había aportado parte de la escena thrasher haya en los 80s con la aparición de grupos como Slayer y Possessed, llevando la violencia a nuevas dimensiones. Pero también estaba el Grindcore, aquel genero que ayudaron a fundar los británicos Napalm Death y su versión quirúrgica, Carcass, llevando la extremidad a nuevos limites, tomando como base el hardcore/punk más virulento. A la par, hubo un grupo de bandas que mamaron de parte de ese feeling iracundo y tuvieron la desgracia de no tener el reconocimiento de estas dos, como Repulsion, Terrorizer y en cierto modo, Macabre. Por otro lado, estos últimos sin ser necesariamente pioneros, dieron paso a un sonido bastante personal que estaba entre medio de el grind, el death y en algunos puntos el thrash, aderezado con un tremenda obsesión estética/lírica al mágico mundo de los asesinos seriales y dementes de toda clase y varios tufillos a la musica popular norteamericana en muchos casos.

Con Gloom (1989) mostraron su faceta más cercana al grindcore y con este, Sinister Slaughter, llegamos a su sonido definitivo. Por un lado nos encontramos conque la idea recae en riffs
tarareables, triple ataque vocal (entre voces agudas casi al punto de la afonía, gruñidos guturales y voces limpias), estribillos melódicos que rozan lo jodon muchas veces tomando mucho de ese sentimiento redneck que quieren trasmitir y ese negrísimo sentido del humor, todo en un delicioso plato donde se pone en cartelera a personajes tan simpáticos como Charles Manson, Albert Fish o el zodiaco entre tantos amigos de la gente. Y bueno, la ingeniosa tapa que en cierto modo tributa al Sgt. Pepper's de los beatles en versión killer.

Y si el comienzo con Night Stalker, dedicada al celebre Richard Ramirez no te pega de una, ve directo a Sniper in the sky, tirando ese memorable estribillo sin bajar la violencia y insania típica de ellos. Y si es poco, tenemos la más a medio tiempo Zodiac, donde se apega a típica mezcla entre aquel humor que ellos patentaron y esa buena dosis de pesadez. Pero si hay momentos destacados a rabiar son aquel break del tema Gacys lot o el piano en Vampire of Dussendorf que nos da la pauta del estribillo.
En si el disco no da tregua, y nos asegura lindos momentos de violencia y diversión por doquier. Claro, si te parecen un chiste no te hagas problema. Si no, he aquí una de las bandas más interesantes y personales que ha dado el metal extremo. Para no despreciar.



Video



Datos disco

sábado, 27 de junio de 2009

Prisionero de la realidad


The trial (1962)




Muchas veces ser adelantado a tu tiempo puede ser algo no muy agraciado, y más si hablamos del caso de Orson Welles, aquel personaje que llego a la fama gracias a su chocante trasmisión de radio teatro representando la obra de H.G Welles "La guerra de los mundos", que llevo a una suerte de paranoia colectiva.
Gracias a ese fenómeno, termino con la suficiente capacidad para trasladarse al mundillo del séptimo arte y logró su máximo opus, citizen kane (1941) logrando reconocimiento total de el medio y del público, además de un oscar. Aquel film marco el sello característico de Welles, en base a atmósferas y buen uso de recursos en pos de crear una poética y significación única.
Lamentablemente, sus otros trabajos terminaron sin pena ni gloria, aunque teniendo reconocimiento por parte del publico.
Pero en particular, el caso de the trial (1962) es muy particular. Por un lado, hablamos de una adaptación del libro de Kafka del mismo nombre (el proceso en su versión en español).
Por el otro, el imaginario de Welles lleva las cosas a lugares nunca antes vistos. La película lleva un clima denso, no recomendable para aquellos que no esten en un estado anímico/mental les recomiendo que pasen a otra cosa.
La historia es tan simple como compleja: Josef K (protagonizado por Anthony Perkins) es un oficinista que sufre la detención por un delito que desconoce y se le comunica del proceso en su contra. Toda la película sigue básicamente una lucha entre el personaje y la búsqueda de la verdad, que en cierto modo lo exonere de su culpabilidad. La sucesión de imágenes genera muchas preguntas sin respuestas, pero al mismo tiempo busca crear un clima de alienación único que genera reflexiones. Lo perturbador es que todo esto genera un clima que en cierto modo esta más cercano a un ideario surrealista del más pesadillesco llevado a la realidad y de por si la conclusión pareciera una critica de la sociedad industrial y las funciones de los hombres en la misma, la vana lucha del hombre por ser algo diferente en un medio sin significado y la necesidad de opresión en pos de la subsistencia, como en varios momentos donde los personajes muestran una conducta carente de sentido o expresión su conformismo a la situación, o el personaje de el abogado Hastler, encarado por el mismo Orson Welles, cuando utiliza la frase “Muchas veces es mejor ser encadenado que ser libre”.
The trial es un film difícil, donde no importa necesariamente lo que se ve sino lo que se siente, donde la reflexión es lo que busca contenido, y donde los personajes contribuyen a una realidad caótica no muy lejos del mundo que pertenecemos.
Y estará en uno comparar y decir si la novela le generó aquel mundo de asfixiante que tan verazmente soñó Kafka. Aún así, Orson Welles logra con un buen arsenal de ideas y sin irse de contexto, contar el declive de la civilización post modernista en este film, y eso es poco decir.



Trailer





Datos pelicula

viernes, 19 de junio de 2009

El espiral descendente de la fragilidad


Nine Inch Nails – The fragile (1999)


Trent Reznor es una gran mente en ese universo de la llamada música industrial. Sin mucho problema, con 3 discos a cuestas, marco nuevas ideas a traves de su proyecto Nine Inch nails, a aquel panorama, alejándose en parte del sonido más metálico de Ministry o de el maremoto opresivo conocido como Godflesh, aunque si con un toque de el espíritu bailable de Front 242 (algunos recordaran aquel tema Down it de su disco debut Pretty hate machine) . Disco a disco promovió un sonido donde se confrontan pasajes accesibles con chocantes paredes de ruido para llevar todo a otro mundo, con el clásico The Downward Spiral (1994) y el corrosivo Ep Broken, llamando la atención del mundo y logrando posicionarse dentro de los albores de la música industrial, volviendose un grupo de renombre comercialmente, y por suerte, sin renegar cierto vuelo experimental.
Podríamos decir que mucho influyó aquellos años de consumo de sustancias duras que llevaron a nuevas dimensiones a Nine Inch Nails, y que el producto que nos ocupa en cuestión fue el último documento hasta el largo inpass como resultado de su rehabilitación.
Aún así, Reznor nos lleva por esa visión dicotómica entre la belleza y lo grotesco/cacofonico de forma infinita. Porque en cierta forma, The fragile es eso, el mundillo de NIN pero ampliando la paleta sonora, conjugando aquel gusto por melodías accesibles y ruido blanco, aunque a veces la cacofonía produce más un vuelo soñador.
Y como el nombre lo dice, hablamos de un viaje por los caminos de la fragilidad, donde el riesgo que esto implica, con 23 temas dividido en 2 auspiciosos discos.
Y aún pensaran que los discos dobles son pretenciosos (y que quedara para Calamaro en este caso), pero el tema no es cuantos temas haya o discos, sino el vuelo creativo, y hablamos de un personaje que ya había marcado su impronta con buen gusto, por lo que buenos augurios podíamos dejarle.
Pero también se me hace necesario dividir lo experimentado, porque a decir verdad los discos producen efectos distintos. Por un lado el comienzo del primer disco con Somewhat Damaged podría despistarnos, un tema con toda la efervescencia rockera tipica de la banda con toda la maraña maquinal y decadente, pero The day the World went away es otra historia. Una hermosa pared sonora al mejor estilo de My Bloody Valentine (y bandas shoegaze/Noise pop) se intercala con hermosos pasajes con un intermedio tranquilo de esos que también sabe superponer el muchacho.
Y apenas hablamos de la frutilla del postre. The frail es un tema ambient con piano que nos lleva de preámbulo a esa suerte de universo de caos controlado llamado The wretched sofocado por momentos donde los rugidos de Reznor se acoplan a estruendosas guitarras y maquinas acompañadas por esas baterías tan artificiales.
Y la marcha sigue con We`re in this together, siguiendo aquella idea de pasajes marchosos, sonidos repetitivos devenido de otro mundo y estribillos cubierto por paredes de guitarras que no temen cubrirlo todo, menos la voces de su artifice, claro.
The fragile, un medio tiempo con crecendo que nos sumerge de parte de la tranquilidad a los típicos estribillos emotivos/poderosos, y un intermedio ambiental que decae en un estruendoso pero no menos hermoso final.
Y para no alargar demasiado el asunto Just like you imagined es un interesante instrumental donde Reznor no teme aplicar toda su paleta sonora, además de la interesante muralla sonorosinfonica conocida como Pilgrimage y el emotivo final con The great below a pura tranquilidad y violines/pianos siguiendo esa letanía.
Ahora el problema esta en el segundo cd ¿Por qué el problema? Porque en cierto punto toda esa épica sonora experimental que supo lograr en el primer cd se tambalea, no por falta de vuelo sino porque simplemente la necesidad del músico pareciera la de llevar el espectro del mismo a un rumbo no tan ambiental/ruidoso, un poco más directo si se quiere, en pos de general otras sensaciones o que simplemente suena más irregular que el primero.
Pero en cierto modo, aunque es de destacar que uno de los temas más memorables de The fragile esta en este cd (la directa/rockera Starfuckers Inc, llevando a cierta cercaná con el Ministry más pesado), no se encuentra el mismo sentimiento.
Pero temas como Into the void, The mark Has been made o la mencionada Starfuckers Inc, logran mostrar por suerte que hay algo de rescatar ¿Es algo malo? Para nada, solo que puede decepcionar un poco el vuelo de los temas.
En definitiva, cada cual tomara juicios sobre este disco. The fragile nos lleva por un camino de incertidumbre, lastima que el espiral que también supo cultivar Trent Reznor no pueda llegar a tope como antes


Video



Datos disco

sábado, 13 de junio de 2009

Reganistas, a correr!!!!




Dead Kennedys - Fresh fruit For rotting Vegetables (1980)



Una obra tragicómica. El publico esta vestido de traje y representa el pensamiento conservador de la época. Pero al abrir el telón, aparecen un grupo de muchachos sudorosos. El primer golpeteo de la guitarra es un alud contestaría, la voz acido y punzante condena ese mundo con letras tan irónicas como crudas. Todo un mundo desconocido por el conformismo salía insultado. Eso proponían los Dead Kennedys, patear el consenso de un stablishment que bajo el brazo del gobierno ultraconservador de Ronald Reagan, tapaba las diferencias sociales, creando un imaginario tristemente equivocado de la sociedad.
Eso proponía el punk de los 80s, pero los Kennedys no se conformaban con su mensaje provocativo, también tenían canciones de un groove efervescente, que aparte de mamar de las enseñanzas del punk de finales de los 70s (El llamado hardcore), permitía la entrada de estilos tan disímiles como la música surf, el rockabilly, música carnavalesca, entre otros gustos peculiares.
Y este genesis del sonido de la banda lleva todo a los limites de lo risible. Kill the poor nos contagia desde los primeros acordes y el ritmo contagioso, llevando la ironia a limites insospechados. Forward to death nos ataca a puras putiadas y gancho, When ya gets Drafted y su solo disonante nos deja perplejos. Llega Lets lynch the landlord y nos sumerge en su inpronta surfera sin bajar la intensidad. Drug me y ponen en quinta y el acelerador a fondo y le agregan atmosferas que no desentonan en el llamado violento del grupo.
Pero el clímax aparece con temas como Chemical Warfare, donde la violencia deja lugar un intermedio gitanesco que termina tan violento como al comienzo,
Callifornia Uber Alles nos regresa al gancho típico de la banda con ese estribillo a coro tirando la casa por la ventana.
Destaco también la descontracturada Ill in the head (el nombre lo dice todo), el ya clásico Holiday in Cambodia (si no moves la patita y no te sentís invitado al mosh con este himno te recomiendo que dejes de leer esta review) y el final con el cover de Elvis, Vivan las vegas, mostrando el evidente costado Rockabilly del grupo. Esta decir que si queres escuchar Punk con ideas y buen vuelo, Fresh fruit For rotting Vegetables es un manual excelente para entender que el punk no son solo 5 notas locas y letras barderas. ¿Qué me estas diciendo?¿Que el punk es mierda? ¿Qué no puede ser abierto e imaginativo? Salí de aca, no te necesitamos. Para los que entienden, siéntense y disfruten de una buena cachetada de buenas canciones.




Video




Datos disco

domingo, 24 de mayo de 2009

Fetichistas de la bruja negra en su vaudeville berreta y con el hardcore en el corazón




Type o negative - Bloody Kisses (1993)




A veces pienso que aquel Shock que quería causar gente como Alice Cooper o (más recientemente) Marylin Manson, muchas veces es más que asustar a suegras con muchas artilugios de lo más perturbadores, sino burlarse de esquemas de ciertos parámetros culturales.
Bueno, paradójicamente, lo de Type O Negative, es un literal ataque a los estereotipos populares, sin por ello quitar de lado la calidad compositiva. Bloody Kisses es su tercer disco y reflexionando seriamente, un importante ejemplo de una banda que marco la movida gótica para los 90s. Pero decir acá que TON es una banda gotica sería ya demasiado poco. Estaban las lecciones de Black Sabbath bien aprendidas como lo habían representado su contraparte inglesa, Paradise lost, con esa combinación de riffs sabbateros y teclados oscuros, pero los liderados por Peter Steele venían de Brooklyn, ciudad más marcada por la escena hardcore que por otra cosa. Y sabiendo de que durante los ochentas, Peter y Sal Abruscato (baterista que participó en este disco), participaron de la banda hardcore/Thrash Carnivore, sumado al primer disco de TON (donde se vislumbraban en mayor medida dichas influencias), no es raro encontrarnos con temas como Kill all The white People, con un intermedio setentoso/sabbatero y la tribunera We hate Everyone con un medio tiempo mechado entre el teclado y esos riffs tan típicos de ellos. Pero el sonido más gótico pesadon esta presente en temas como las conocidas Christian Woman (dividida en 3 partes) y Black no 1 (un tributo satírico de las bandas góticas de los 80s). Y si quieren más maldad y lentitud, Bloody Kisses (A death in the family) con ese siniestro teclado marcando esas atmósferas tétricas. No hay nada predecible y el humor (muchas veces del más negro) toma el control como herencia de la ex banda del cantante, quien con su voz bastante grave (sin llegar a ser gutural claro) marca tendencia. Con clichés y/o sin ellos, estas canciones tenidas de verde tienen todo para hacerte mover la patita. Por mi, no hay más nada que pedir.


Video


Datos disco

lunes, 4 de mayo de 2009

Musica pop de la octava dimensión




The residents – The commercial album (1980)





Los setentas fueron marcados por un espíritu estético y musical único. Todavía no existía MTV o radios FMS como las de ahora, por lo que no existían tantas exigencias artísticas y más posibilidad de experimentar de varias formas. The residents partían de esas premisas, pero llevaban la experimentación a niveles inusitados, en base a un sónido entre la sicodélia, la música progresiva, el kraut rock, la naciente electrónica y un espíritu Glam exagerado (que se entienda que el termino refería y refiere a la importancia en la cuestión estética), manteniendo siempre su estela de anonimato hasta el día de hoy.
Pero durante su década de nacimiento no pudieron tocar en vivo hasta a comienzo de los ochentas cuando adquirieron las tecnologías necesarias para poder enseñar su insaña musical.
The commercial album, paradójicamente, es su disco que ver la nueva década y en cierta forma, su testimonio en clave pop a lo Residents.
Por suerte esto no significa nada, ya que la excentricidad se mantiene y la experimentación no queda atrás. Nos encontramos con 40 canciones de un poco más de un minuto y algunos invitados como Chris Cutler y Fred Frith (Henry cow) , Snakefinger y algunos invitados anonimos
La electrónica tienen gran protagonismo sumado a las típicas voces fantasmagóricas/marcianas que los muchachos nos tienen acostumbrados, pero en canciones más directas y digeribles. Se destacan las colaboraciones en Picnic Boy y esa suerte de sinfonica descontracturada/mutante llamada Margaret Fremman (Con un vocalista muy parecido a Gerald Casale de Devo). Ya promediando el final del disco nos encontramos con Fingertips, a esta altura lo más normal dentro de lo que puede escuchar de la banda, como una suerte de cancion de banda de sonido de algun film epico o algun western (sin necesidad de llegar a sonar a Morricone, claro).
Por mi parte sugiero escuchar con auriculares esta orquesta infecciosa. Ante cualquier sintoma, como diarrea, vomito, dolores de cabeza entre otras cosas, lo sentimos. Demasiado Britney Spears hace mal


Video Perfect Love



Datos disco

domingo, 26 de abril de 2009

Los chicos del maíz y su oda a la decadencia noventera


Korn – Korn (1994)




Hablar del debut de Korn mencionando el hecho de que fuera el principio del bendito e inútil rotulo conocido como new metal seria nada. Por lo que dejare de lado ese dato tan explotado por la prensa y me dedicare a en detallar lo que importa: la música.
Los muchachos de California tenían un puñado de ideas que hasta ese momento se estaban desarrollando, pero no de forma tan radical: un bajo de 8 cuerdas en una suerte de golpeteo funky/siniestro (con buenas cuotas a Primus), un vocalista bastante ecléctico que combinaba una suerte de scatteadas/vocablos raperos con berridos, estructuras a medio tiempo entre mecánicas/repetitivas que no se salen de una suerte de impronta industrial/hardcorosa (sin ser necesariamente dichos estilos claro), riffs que podrían salir más de un Helmet quitando la técnica y intridez, un groove que se acercaría a Pantera y líricas conflictuadas sobre adolescencias perturbadas desde lo más profundo de la mente humana, con un vocabulario más cercano a un rapero que a un psicoanalista.
Bueno tal vez exagere, pero el comienzo del disco con Blind que empieza con una reminiscencia a Too many puppies de los ponderados de Les Claypole y que rompe a un grito todas las sospechas.
Aquí no importa cuantos riffs se tocan ni si sonamos más heavies que X banda, lo importante son las canciones.
Y por supuesto, olvídate de los solos de guitarra, acá todo te va en la cara y ciertamente las canciones no necesitaban de delirios de virtuoso de turno ni mucho menos, eran canciones para poguear. Olvídate del Headbanging, las canciones se mueven de una forma que resulta imposible o difícil revolear los pelos. Olvídate de momentos de rapidez, acá las canciones siguen siempre un ritmo a medio tiempo.
Y olvídate del ¿Heavy metal? Bueno no me voy a poner a discutir, pero Korn era (y es en parte) una banda heavy y lejos de los esquemas que el más ortodoxo de la cuadra tire, las canciones de su autotitulado tienen esa fuerza e ideas que en aquel momento empezaban a carecer gran parte de la escena, sea porque había una necesidad de renovación o porque simplemente fue una evolución natural.
Pero más allá de opiniones más de uno que se las da de correcto dentro del heavy abra cabeceado o saltado con Blind, la saltarina Ball Tongue, el riff enfermito de Faget, a gaita de esa suerte de oda a las canciones de cuna en plan terrorífico que es Shoots and ladders o la no menos agarrapelos Helmet in the Bush.
Muchos me putiaran y no me va a importar, Korn de Korn es un disco que marco para bien una época, lejos de lo decadente de esa escena (contado excepciones que las hubo) que ellos ayudaron a construir. Y eso es decir mucho en la década que vivimos. Larga vida a los 90s!!!!!!!!!!


Video Fagget



Datos disco