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lunes, 19 de octubre de 2009

Cuando la pistas de baile eran para algo más














Depeche Mode – Personal Fest 18/10/09


Hablar de mega instituciones que hayan sobrevivido al vértice de la música de los 80s son contadas. Y más que dichas hayan apostado a sonidos e ideas radicales y hayan patentado su sonido, generando movidas de gran trascendencia.
El caso de Depeche Mode es bastante particular en este caso. De una banda perfecta para las pistas de baile, hasta su enclave dentro de un sonido más hermético y oscuro repitió parte de los esquemas de la escena Post punk, siempre manteniendo el eje en el bit que los hizo conocidos.
Habían pasado 15 años desde la última visita de la banda de Basildon, y la pregunta era si veríamos de nuevo a aquella banda o una banda gastada por el paso del tiempo. Por su puesto, muchos no tuvimos la oportunidad de verlos en aquel momento y tuvimos que tragarnos un precio sobredimensionado para poder experimentar este momento. Pero en fin, los detalles como ese no tienen trascendencia en este momento.
El comienzo del show nos presento un inicio interesante con temas del disco a presentar “Sounds of a Universe”, un disco en mi opinión un tanto irregular que mantenía parte de la esencia de la banda.
Por suerte, los tres primeros temas fueron entre lo más interesante de la placa y nos dejo aire para la emoción que emana de Walking in my shoes de aquel Songs of faith and devotion, donde la banda caía por un maremoto de narcóticos, pero lograba a ideas acordes con la época. It's No Good de Ultra, donde la banda apelaba mucho más a la oscuridad.
Pero por suerte hubo tiempo para temas de una de sus más celebradas placas Black Celeebration, donde la banda lanzo al aire Question of time, uno de los más celebrados de la noche.
La banda apelaba bastante a las pantallas y cierto juego de imágenes, sin necesidad de abusar del discurso Dark y poniendo algo de glamour (en parte dado por la imagen de Martin Gore, tal vez el líder por naturaleza, si no fuera por la imagen de David Gahan).
Llego Precious, de su aclamado Playing the angel y volvemos al Depeche Mode que todos amamos, con esa fuerza y oscuridad que siempre los caracterizó.
Y porque no, más avalancha de clásicos. La exuberante Fly on the windscreen,la emotiva entrada de Martin Gore al micrófono con la bella sonata Jezabel y Home, con aquel estribillo tan particular que se nos pegaba en nuestras cabezas con ese desliz de cuerdas.
Y por supuesto, para que negarlo. Police The truth, uno de los hits más celebrados de la banda. Caíamos ante los pies ante semejante avalancha de himnos. Pero por suerte, dicha avalancha no se trataba de lo más obvio y si de temas que expedían la sana oscuridad con aquel espíritu candente como en aquellos lejanos ochentas. Por eso temas como In your Room, I feel you, la ultra reconocida Enjoy the silence (alargada para las masas, como no) y la emotiva Never Let Me Down Again (Incluyendo el famoso bamboleo de brazos y el coro más ferviente y apasionado del publico)
Para los bises finales, sacaron a la luz sus mejores armas. De nuevo Marton Gore salía a escena para interpretar Somebody y nos daba un preludio para aquella pompa a la melancolía electrónica llamada Stripped. Y porque no el final con Behind The wheel y el otro importante Hit Personal Jesus.
Muchos, terminado el show no lo entendimos. Una banda con tantos años de carrera, con gente que promedian los 50 y con tal nivel de energía. Uno tal vez esperaba mejores imágenes de aquellas prepotentes pantallas (que jugaban bastante con imágenes tan lejanas a los ya famosos videos de Corbijn ) o una lista de temas que priorizó tal vez en demasía a su etapa desde Black Celebration hasta nuestros días. Pero Depeche Mode hace mucho que dejo aquel lado ultra bailable y con ello nos dejo su huella infranqueable. Si dudas de la grandeza de estos 3 jinetes danzantes, es que no estuviste ahí. Dalo por sabido.




Lista de temas

1. In Chains
2. Wrong
3. Hole to Feed
4. Walking in My Shoes
5. It's No Good
6. A Question of Time
7. Precious
8. Fly on the Windscreen
9. Jezebel
10. Home
11. Miles Away/The Truth Is
12. Policy of Truth
13. In Your Room
14. I Feel You
15. Enjoy the Silence
16. Never Let Me Down Again

17. Somebody
18. Stripped
19. Behind the Wheel
20. Personal Jesus

Videos





lunes, 10 de agosto de 2009

Voy camino a la Devo-lución







Devo - Q: Are we not men? A: We are Devo! (1978)


La bendita nueva ola (New Wave para los amigos) a esta altura fue uno de los ejemplos más penosos que dio la pasada década e los ochentas. Esta bien, hubo ejemplos excepcionales, como el caso de Talking Heads, pero eran los menos ante una movida musical que tomaba una preocupación en exceso por cuestiones estéticas, y traía consigo una música bastante accesible pero poco interesante para el deleite de los espectadores de la naciente MTV, llegando con suerte a tirar un hit para el deleite de sus espectadores.
Devo a su modo fue una de las fundadoras de esta suerte de movida, pero en algún punto suena a un agravio ponerlos al lado de grupos tan desechables como A Flock of Seagulls o Soft Cell. Lo suyo pasaba por llevar los estamentos estéticos a nuevos niveles de locura, y todo esto con un concepto que va desde el nombre (Devolution, un termino que ellos mismos patentaron y que habla de un retroceso socio cultural como producto de la sociedad industrial del momento) y un uniforme bastante particular. Una manifestación de principios.
Pero el debut de Devo es demasiado. Un grupo que tomaba el punk y la electrónica, y llevaba ese universo a dimensiones nunca antes vistas. Con la ayuda de un buen amigo de la avantgarde y la experimentación, Brian Eno, lograron uno de los debuts más sólidos del momento. Y si pensamos en aquel momento, nombres como Television, Joy División, Magazine, Cardiacs y otras luminarias lograban sacar al punk del eterno molde de los 3 acordes y la furia política, Devo llevo su imaginaria plástica a terrenos tan inaccesibles como fascinantes. Y cuidado, no digo que estos muchachos trajeran una propuesta complicada en lo musical, ya el comienzo con Uncontrollable Urge, nos enseñan un punk juguetón y jocoso que admite espacio para el gancho en base a esos incesantes yeah yeah yeahs que tiran de aquí para allá y algunos toques electrónicos. Pero como dije, el concepto lleva las cosas al borde la locura y en momentos la música es solo la banda de sonido para este carnaval de ironía y sinsentido de una sociedad aún más inentendible ¿Como puede entenderse el cover de los Rolling Stones, Satisfaction, transfigurada en una suerte de frío caminar sin esa lujuria y con ese feeling punk que ellos mismos supieron patentar?. Y ni hablar de las líricas, que llevan el humor al borde de lo inentendible, como lo muestran en la divertida y coreable Playing Hands, donde nos invitan a hacer movimientos de manos casi llevándonos al ridículo con una suerte de riff casi surfero que corona el tema. Space Junk te golpea de la mejor forma, con ese groove bien 80s, entre guitarras y sintetizadores atacando senilmente tu sistema nervioso. Pero ya la diversión se vuelve insoportable con la llegada de Mongoloid, un riff punky que se te pega como chicle y te voltea la cabeza. Jocko Homo se convierte en el tema raro del disco, una base electrónica antibolichera y el estribillo que pareciera que denuncian al mundo lo que hacen.
Y esa suerte de continuación electrónica que con el buen titulo de Too Much Paranoias, que crepita entre sonidos artificiales al borde de lo insoportable y la incesante voz de Gerald Casale (uno de los puntos más interesantes del disco, llevando su voz dentro de los limites de lo establecido con toda la gracia).
Pero si querían fuerza y violencia, denle la bienvenida a Gut Feeling, un crecendo que estalla en la segunda parte de la canción a la histérica y casi hardcore Slap your Mammy.
Come Back Jones aminora la marcha sin bajar linea, lejos de anticiparnos a la excitante Sloppy (I saw my baby getting), con un estribillo donde parecen jugar con el oyente en base a samples para dar espacio para volver a la marcha.
El final es con esa suerte de folk electro demencial llamado Shrivel-up que en cierta modo, es un excelente final para un disco lleno de sorpresas y humor.
Sorprende que con solo 35 minutos, Devo haya traído semejante disco y nos hada mover la patita incontrolablemente, sorprende más que hasta el día de hoy hayan sido tan injustamente subestimados teniendo tamaña obra. Por todo esto y más, yo te diría que busques urgente los 3 primeros discos de estos cabeza de cono. Material como este merece una oportunidad.


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Datos disco

viernes, 19 de junio de 2009

El espiral descendente de la fragilidad


Nine Inch Nails – The fragile (1999)


Trent Reznor es una gran mente en ese universo de la llamada música industrial. Sin mucho problema, con 3 discos a cuestas, marco nuevas ideas a traves de su proyecto Nine Inch nails, a aquel panorama, alejándose en parte del sonido más metálico de Ministry o de el maremoto opresivo conocido como Godflesh, aunque si con un toque de el espíritu bailable de Front 242 (algunos recordaran aquel tema Down it de su disco debut Pretty hate machine) . Disco a disco promovió un sonido donde se confrontan pasajes accesibles con chocantes paredes de ruido para llevar todo a otro mundo, con el clásico The Downward Spiral (1994) y el corrosivo Ep Broken, llamando la atención del mundo y logrando posicionarse dentro de los albores de la música industrial, volviendose un grupo de renombre comercialmente, y por suerte, sin renegar cierto vuelo experimental.
Podríamos decir que mucho influyó aquellos años de consumo de sustancias duras que llevaron a nuevas dimensiones a Nine Inch Nails, y que el producto que nos ocupa en cuestión fue el último documento hasta el largo inpass como resultado de su rehabilitación.
Aún así, Reznor nos lleva por esa visión dicotómica entre la belleza y lo grotesco/cacofonico de forma infinita. Porque en cierta forma, The fragile es eso, el mundillo de NIN pero ampliando la paleta sonora, conjugando aquel gusto por melodías accesibles y ruido blanco, aunque a veces la cacofonía produce más un vuelo soñador.
Y como el nombre lo dice, hablamos de un viaje por los caminos de la fragilidad, donde el riesgo que esto implica, con 23 temas dividido en 2 auspiciosos discos.
Y aún pensaran que los discos dobles son pretenciosos (y que quedara para Calamaro en este caso), pero el tema no es cuantos temas haya o discos, sino el vuelo creativo, y hablamos de un personaje que ya había marcado su impronta con buen gusto, por lo que buenos augurios podíamos dejarle.
Pero también se me hace necesario dividir lo experimentado, porque a decir verdad los discos producen efectos distintos. Por un lado el comienzo del primer disco con Somewhat Damaged podría despistarnos, un tema con toda la efervescencia rockera tipica de la banda con toda la maraña maquinal y decadente, pero The day the World went away es otra historia. Una hermosa pared sonora al mejor estilo de My Bloody Valentine (y bandas shoegaze/Noise pop) se intercala con hermosos pasajes con un intermedio tranquilo de esos que también sabe superponer el muchacho.
Y apenas hablamos de la frutilla del postre. The frail es un tema ambient con piano que nos lleva de preámbulo a esa suerte de universo de caos controlado llamado The wretched sofocado por momentos donde los rugidos de Reznor se acoplan a estruendosas guitarras y maquinas acompañadas por esas baterías tan artificiales.
Y la marcha sigue con We`re in this together, siguiendo aquella idea de pasajes marchosos, sonidos repetitivos devenido de otro mundo y estribillos cubierto por paredes de guitarras que no temen cubrirlo todo, menos la voces de su artifice, claro.
The fragile, un medio tiempo con crecendo que nos sumerge de parte de la tranquilidad a los típicos estribillos emotivos/poderosos, y un intermedio ambiental que decae en un estruendoso pero no menos hermoso final.
Y para no alargar demasiado el asunto Just like you imagined es un interesante instrumental donde Reznor no teme aplicar toda su paleta sonora, además de la interesante muralla sonorosinfonica conocida como Pilgrimage y el emotivo final con The great below a pura tranquilidad y violines/pianos siguiendo esa letanía.
Ahora el problema esta en el segundo cd ¿Por qué el problema? Porque en cierto punto toda esa épica sonora experimental que supo lograr en el primer cd se tambalea, no por falta de vuelo sino porque simplemente la necesidad del músico pareciera la de llevar el espectro del mismo a un rumbo no tan ambiental/ruidoso, un poco más directo si se quiere, en pos de general otras sensaciones o que simplemente suena más irregular que el primero.
Pero en cierto modo, aunque es de destacar que uno de los temas más memorables de The fragile esta en este cd (la directa/rockera Starfuckers Inc, llevando a cierta cercaná con el Ministry más pesado), no se encuentra el mismo sentimiento.
Pero temas como Into the void, The mark Has been made o la mencionada Starfuckers Inc, logran mostrar por suerte que hay algo de rescatar ¿Es algo malo? Para nada, solo que puede decepcionar un poco el vuelo de los temas.
En definitiva, cada cual tomara juicios sobre este disco. The fragile nos lleva por un camino de incertidumbre, lastima que el espiral que también supo cultivar Trent Reznor no pueda llegar a tope como antes


Video



Datos disco

domingo, 10 de mayo de 2009

El swing que Sinatra cantó en sus pesadillas



Portishead – Portishead (1997)




La oscuridad rodea como neblina en un salón de baile. Tiene olor a épocas de antaño. Todo está en una radiografía blanco y negro. Roída por el tiempo, nos presenta imágenes de una generación tan lejana. Pero todo se deforma, un ritmo nuevo marca el pulso de una nueva era desconocida para aquellos quienes se acercan a dichoso espacio. Una maquina filtra dichas danzas y las devuelve en forma de suplicios de un década que acaba. Una bella voz de una dama hiela la sangre de los hombres con un tono Soulero tan particular, muy lejos de la candidez de aquellas morochas del pasado y más cerca de alguna muchacha blanca anoréxica a punto del dar su último suspiro.
Y esto sería demasiado poco, screachings, voces artificiales, capas y capas de texturas salidas de otro mundo distante, todo en clave de swing oscuro y alienado, llegando incluso a reclamar ese espíritu vintage, sin olvidar que han pasado más de 40 años y el tiempo ha cambiado.
Todo esto y más podría decirse de la segunda producción de Portishead, Portishead. Aquí nos encontramos con aquella oscuridad y crudeza que no encontrábamos en Dummy, en un sonido más intenso y con texturas más arraigadas.
Todo enmarcado en la fuerte influencia de la música soul/swing de la voz de Beth Gibbons que nos lleva por canciones oscuras, llenas de melancolía, con un espíritu de viejas épocas, como nos puede dar la vintage All mine (más cercana a un tema de Sinatra con atmosfera siniestra y la delicada voz de Gibbons), la fantasmagórica Humming o Only you con un estribillo hermoso, de esos que harían aullar la luna (y si, el sentimiento siempre presente). Beth Gibbons y compañia traen sin recados el sonido que marca una época, donde por suerte las buenas ideas existían y se podía seguir haciendo canciones. ¿Se atreven a apuñalarse el corazón con estas odas a la melancolía? Pues aquí un buen antídoto.




Datos disco

lunes, 4 de mayo de 2009

Musica pop de la octava dimensión




The residents – The commercial album (1980)





Los setentas fueron marcados por un espíritu estético y musical único. Todavía no existía MTV o radios FMS como las de ahora, por lo que no existían tantas exigencias artísticas y más posibilidad de experimentar de varias formas. The residents partían de esas premisas, pero llevaban la experimentación a niveles inusitados, en base a un sónido entre la sicodélia, la música progresiva, el kraut rock, la naciente electrónica y un espíritu Glam exagerado (que se entienda que el termino refería y refiere a la importancia en la cuestión estética), manteniendo siempre su estela de anonimato hasta el día de hoy.
Pero durante su década de nacimiento no pudieron tocar en vivo hasta a comienzo de los ochentas cuando adquirieron las tecnologías necesarias para poder enseñar su insaña musical.
The commercial album, paradójicamente, es su disco que ver la nueva década y en cierta forma, su testimonio en clave pop a lo Residents.
Por suerte esto no significa nada, ya que la excentricidad se mantiene y la experimentación no queda atrás. Nos encontramos con 40 canciones de un poco más de un minuto y algunos invitados como Chris Cutler y Fred Frith (Henry cow) , Snakefinger y algunos invitados anonimos
La electrónica tienen gran protagonismo sumado a las típicas voces fantasmagóricas/marcianas que los muchachos nos tienen acostumbrados, pero en canciones más directas y digeribles. Se destacan las colaboraciones en Picnic Boy y esa suerte de sinfonica descontracturada/mutante llamada Margaret Fremman (Con un vocalista muy parecido a Gerald Casale de Devo). Ya promediando el final del disco nos encontramos con Fingertips, a esta altura lo más normal dentro de lo que puede escuchar de la banda, como una suerte de cancion de banda de sonido de algun film epico o algun western (sin necesidad de llegar a sonar a Morricone, claro).
Por mi parte sugiero escuchar con auriculares esta orquesta infecciosa. Ante cualquier sintoma, como diarrea, vomito, dolores de cabeza entre otras cosas, lo sentimos. Demasiado Britney Spears hace mal


Video Perfect Love



Datos disco

domingo, 29 de marzo de 2009

La babilonia colapsada




Ulver – Perdition city (2000)









El mundo real. El mundo de las pesadillas. La torre donde olvidamos que existimos.
El negro metal se vuelve mucho más frío y irreal, las paredes se disuelven y nos arrinconan a una realidad cruel. Dios es un bufón que se rie de nosotros.
Marionetas perdidas de sueños. Subterfugio de la mente.
Y suena Lost In moments, como una suerte de Jazz urbano que abre las puertas de un mundo mítico, el mundo real. Pero este mundo trae un ataque masivo de nuevos colores, indescriptibles, crueles, y ese saxo caprichoso nos quita el aliento.
Una voz nos habla desde un rincon inhóspito. Sus palabras nos piden seguir a un viaje imposible. Y seguimos porque estamos ciegos.
El cielo se despeja en Porn piece or the scars of cold kisses, y como el nombre lo dice, viajamos por un viaje entre la frialdad electrónica y una lujuria hereje, que se evidencia en una lirica bastante sugerente. Y es que en este mundo de hedonismo vacío siempre hay espacio para una caricia.
Hallways of Always nos lleva por un camino cada vez más angosto y complicado, y cae hasta el minuto 4:20 y ahí palidecemos ante una luz que nos hace palidecer.
No sabemos si seguiremos en pie, y Tomorrow Never Knows nos muestra la luz, de aquella babilonia moderna, más un halo de nostalgia que una realidad, pero latente de algo de esperanza.
Y The future sound of music, si, un presagio que el sonido frio y maquinal arrasara con nuestras cabezas.
Pero We are the Dead y Dead City Centres nos sumergen en una oscuridad eterna, que se entremezcla con la realidad. Hichcock y su psyco se entromete para hacernos entrar en razón.
Y Catalept no hace desembocar en lo inevitable, Nowhere/catastrophe, ese mundo tan frío e inaccesible convertido en la decepción, el declive de la esta ciudad de perdición. El soundtrack que David Lynch jamás soñó construir, para una película que jamás
existió. Ni más ni menos.


Info disco
Myspace de la banda